un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

Archivo para junio, 2012

Descansar

(De des- y cansar). 1.tr. Aliviar a alguien en el trabajo, ayudarle en él.  2. intr. Cesar en el trabajo, reparar las fuerzas con la quietud.  3. intr. Tener algún alivio en las preocupaciones.  4. intr. Desahogarse, tener alivio o consuelo comunicando a un amigo o a una persona de confianza los males o penalidades.  5. intr. Reposar, dormir. El enfermo ha descansado dos horas.   6. intr. Dicho de una persona: Estar tranquila y sin cuidado en la confianza de los oficios o el favor de alguien.  7. intr. Dicho de una cosa: Estar asentada o apoyada sobre otra. El brazo descansaba sobre la almohada. U. t. c. tr.  8. intr. Dicho de una tierra de labor: Estar sin cultivo uno o más años.  9. intr. reposar (‖ estar enterrado).

DRAE, Real Academia de la Lengua Española

ESTARÉ DE VUELTA EN ESTE BLOG A PARTIR DE SEPTIEMBRE 2012. CON EL NUEVO CURSO ESCOLAR.


A los maestros

 

Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.

Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.

Sin embargo, en cada vuelo,
en cada vida, en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino que enseñaste.

Madre Teresa de Calcuta


Pintores son mis ojos

 

Pintores son mis ojos: te fijaron
sobre la tabla de mi corazón,
y mi cuerpo es el marco que sostiene
la perspectiva de la obra insigne.
A través del pintor hay que mirar
para encontrar tu imagen verdadera,
colgada en el taller que hay en mi pecho
al que brindan ventanas tus dos ojos.

Y observa de los ojos el servicio:
los míos diseñaron tu figura,
los tuyos son ventanas de mi pecho
por las que atisba el sol, feliz de verte.

Mas algo falta al arte de los ojos:
dibujan lo que ven y al alma ignoran.

Sonetos, W. Shakespeare


Sed de la sed

“La sed de la sed es un nombre de la caridad, es la sed que tiene el agua de difundirse y comunicarse. Si el deseo que tenemos de Dios está en nosotros, gracias a Él, lo que cualquier manera nos excede y nos desgarra de manera bienaventurada, él es en nosotros más antiguo que nosotros mismos”

Corps à corps, J.L. Chrétien


Canción de cuna

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Ya te vemos dormida.
Tu barca es de madera por la orilla.

Blanca princesa de nunca.
¡Duerme por la noche oscura!
Cuerpo y tierra de nieve.
Duerme por el alba, ¡duerme!

Ya te alejas dormida.
¡Tu barca es bruma, sueño, por la orilla!

Canción de cuna, Federico García Lorca


Individualidad y personalidad

La individualidad es, si puedo así expresarme, el continente, y la personalidad el contenido, o podría decir también, en un cierto sentido, que mi personalidad es mi comprensión, lo que comprendo y encierro en mí -y que es de una cierta manera todo el Universo-, y mi individualidad es mi extensión; lo uno, lo infinito mío, y lo otro, mi finito.

Del sentimiento trágico de la vida, Unamuno


Ojo con los ojos

 

Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan,
hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,
hay ojos que ríen -risa placentera,
hay ojos que lloran -con llanto de pena,
unos hacia adentro -otros hacia fuera.

Son como las flores -que cría la tierra.
Mas tus ojos verdes, -mi eterna Teresa,
los que están haciendo -tu mano de hierba,
me miran, me sueñan, -me llaman, me esperan,
me ríen rientes -risa placentera,
me lloran llorosos -con llanto de pena,
desde tierra adentro, -desde tierra afuera.

En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,
vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,
en tus ojos muero, -mi casa y vereda,
tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.

Miguel de Unamuno


Después que te conocí

Después que te conocí,
todas las cosas me sobran:
el sol para tener día,
abril para tener rosas.
Por mi bien pueden tomar
otro oficio las auroras,
que yo conozco una luz
que sabe amanecer sombras.
Bien puede buscar la noche
quien sus estrellas conozca,
que para mi astrología
ya son oscuras y pocas.


Memorias de un prescindible

¡Qué hemos de hacerle! Dios nunca podrá ser más de lo que ya es; ni yo, por más redundante que me vuelva, podré ser menos de lo que ya soy. De manera que un día de éstos nos encontraremos.

El libro de los sueños, Jorge L. Borges

 


El mundo, lugar para todos

En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede garantizar la subsistencia de todos. El camino de la vida puede ser libre y magnífico, pero hemos perdido ese camino. La voracidad ha envenenado el alma de los hombres, ha rodeado el mundo con un círculo de odio y nos ha hecho entrar marcando el paso de la oca en la miseria y en la sangre. Hemos mejorado la velocidad pero somos esclavos de ella. La mecanización que trae consigo la abundancia nos ha alejado del deseo. Nuestra ciencia nos ha vuelto cínicos. Nuestra inteligencia duros y brutales. Pensamos en exceso y no sentimos bastante. Tenemos más necesidad de espíritu humanitario que de mecanización. Necesitamos más la amabilidad y la cortesía que la inteligencia. Sin estas cualidades la vida solo puede ser violenta y todo estará perdido. La aviación y la radio nos han acercado los unos a los otros. La naturaleza misma de estos inventos requería la bondad del hombre y reclamaba una fraternidad universal para la unión de todos.

El gran dictador, película de Charlie Chaplin


Los ricos, obligados a la clandestinidad

Los helicópteros atraviesan los cielos de la ciudad de San Pablo, yendo y viniendo entre las prisiones de lujo y las azoteas de los edificios del centro. Las calles, secuestradas por los malandrines, envenenadas por la contaminación, son una trampa que más vale eludir. Fugitivos de la violencia y del smog, los ricos están obligados a la clandestinidad. Paradojas del afán exhibicionista: la opulencia está cada vez más obligada a recluirse tras altas murallas, en casas sin cara, invisible a la envidia y la codicia de los demás. Se alzan microciudades en las afueras de las grandes ciudades. Allí se agrupan las mansiones, protegidas por complejos sistemas electrónicos de seguridad y por guardias armados que custodian sus fronteras. Así como los shopping centers equivalen a las catedrales de otros tiempos, estos castillos de nuestro tiempo tienen torres, almenaras y troneras para divisar al enemigo y mantenerlo a raya. No tienen, en cambio, el señorío ni la belleza de aquellas viejas fortalezas de piedra.

Patas arriba. La escuela dle mundo al revés. E. Galeano


Estados mal gobernados

De esta suerte yo, que al principio estaba lleno de entusiasmo por dedicarme a la política, al volver mi atención a la vida pública y verla arrastrada en todas direcciones por toda clase de corrientes, terminé por verme atacado de vértigo, y si bien no prescindí de reflexionar sobre la manera de poder introducir una mejora en ella, y en consecuencia en la totalidad del sistema político, si dejé, sin embargo, de esperar sucesivas oportunidades de intervenir activamente; y terminé por adquirir el convencimiento con respecto a todos los Estados actuales de que están, sin excepción, mal gobernados.

Carta VII, Platón


A mis soledades voy

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!

Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.

Lope de Vega, “A mis soledades voy…”


La televisión/3

La tele dispara imágenes que reproducen el sistema y voces que le hacen eco; y no hay rincón del mundo que ella no alcance. El planeta entero es un vasto suburbio de Dallas. Nosotros comemos emociones importadas como si fueran salchichas en lata, mientras los jóvenes hijos de la televisión, entrenados para contemplar la vida en lugar de hacerla, se encogen de hombros.

El libro de los abrazos, E. Galeano


La cultura del terror

El colonialismo visible te mutila sin disimulo: te prohíbe decir, te prohíbe hacer, te prohíbe ser. El colonialismo invisible, en cambio, te convence de que la servidumbre es tu destino y la impotencia tu naturaleza: te convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser.

El libro de los abrazos, E. Galeano


El uno para el otro

-No nos quejemos, Bruno. Si nos hubiésemos encontrado antes no hubiéramos estado maduros el uno para el otro… ¿Te parece poco lo que tenemos? Pues casi nadie lo consigue en esta vida. Ni a nuestros años ni en la juventud… Casi nadie.

Si acaso le parecía poco, esas palabras dichas con tanta verdad -“el uno para el otro”- le saben a plenitud, porque también las entiende como “el uno al lado del otro”: no enfrente de la mujer, como él se situó siempre, sino a su lado…

La sonrisa etrusca, José Luis Sampedro 


Matar el tiempo

– ¡Ah!, pues ahí está el problema —dijo el Sombrerero—, el tiempo no soporta que lo marquen ni que lo clasifiquen, pero si estuvieras en buenas relaciones con él, podrías hacer lo que quisieras con el reloj; por ejemplo, imagínate que marca las ocho de la mañana y es la hora de comenzar tus lecciones en la escuela, pues bastaría con girar las manecillas un poco y ya sería la una y media ¡hora de comer!
– “¡Ojalá eso fuera verdad!”, dijo la Liebre de Marzo para sus adentros.
– ¿Es así como usted maneja el tiempo? -preguntó Alicia.
– En realidad no —respondió el Sombrerero con un dejo de tristeza— aquello ocurrió en el gran concierto que ofreció la Reina de Corazones; en aquella ocasión a mí me tocaba cantar […] Recuerdo aquella memorable ocasión —siguió diciendo el Sombrerero—: apenas había entonado la primera estrofa cuando la reina se puso a gritar: “¡Está matando el tiempo! ¡Que le corten la cabeza!”

Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll


Amistades literarias

Sentimos cariño por los libros que leemos; y aquello por lo que sentimos cariño nos cambia de innumerables modos que es difícil distinguir, tanto a lo largo de la lectura como después. Pero si esto es así, y si el lector es una persona reflexiva que quiere preguntarse (en su nombre y/o en el de la comunidad) por las formas posibles de vivir bien, entonces no es sólo razonable, sino también apremiante, preguntarse: ¿Cuál es el carácter de estas amistades literarias en las que nos vemos involucrados? ¿Qué suponen para mí? ¿Y para los demás? ¿Para mi sociedad? ¿En compañía de quién elegimos pasar el tiempo?

El conocimiento del amor, Martha C. Nussbaum


Amor líquido

El amor es el anhelo de querer y preservar el objeto querido. Un impulso centrífugo, a diferencia del centrípeto deseo. Un impulso a la expansión, a ir más allá, a extenderse hacia lo que está “allá afuera”. A ingerir, absorber y asimilar al sujeto en el objeto, y no a la inversa como en el caso del deseo. El deseo es ampliar el mundo: cada adición es la huella viva del yo amante; en el amor el yo es gradualmente transplantado al mundo. El yo amante se expande entregándose al objeto amado. El amor es la supervivencia del yo a través de la alteridad del otro. Y por eso, el amor implica el impulso de proteger, de nutrir, de dar refugio, y también de acariciar y mimar, de proteger celosamente, cercar, encarcelar. Amar significa estar al servicio, estar a disposición, esperando órdenes, pero también puede significar la expropiación y confiscación de toda responsabilidad. Dominio a través de la entrega, sacrificio que paga con engrandecimiento. El amor y el ansia de poder son gemelos siameses: ninguno de los dos podría sobrevivir a la separación.

El amor líquido, Zygmunt Bauman


Ama y haz lo que quieras

Ama y haz lo que quieras – si te callas, hazlo por amor; si gritas, también hazlo por amor; si corriges, también por amor; si te abstienes, por amor. Que la raíz del amor esté dentro de ti y nada puede salir sino lo que es bueno.

San Agustín



Rendirse al surrealismo

 15.00    Decido recorrer sistemáticamente la ciudad en lugar de permanecer en un sitio fijo.Con ello disminuyo las probabilidades de no encontrar a Gurb en un trillón, pese a lo cual, el resultado sigue siendo incierto.  Camino siguiendo el plano heliográfico que he incorporado a mis circuitos internos al salir de la nave. Me caigo en una zanja abierta porla Compañía Catalana de gas.

15.02    Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Hidroeléctrica de Cataluña.

15.03    Me caigo en una zanja abierta por la Compañía de Aguas de Barcelona.

 15.04   Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Telefónica Nacional.

 15.05  Me caigo en una zanja abierta por la asociación de vecinos de la calle Córcega.

 15.06  Decido prescindir del plano heliográfico ideal y caminar mirando dónde piso.

 19.00  Llevo cuatro horas caminando. No sé dónde estoy y las piernas no me sostienen.  He parado a un peatón que parecía poseer un nivel de mansedumbre alto y le he preguntado dónde podría encontrar a una persona extraviada. Me ha preguntado qué edad tenía esa persona. Al contestarle que seis mil quinientos trece años, me ha sugerido que la buscara en El Corte Inglés.

Sin noticias de Gurb, Eduardo Mendoza


El amor liga

El amor nos liga a las cosas, aun cuando sea pasajeramente. Pregúntese el lector,¿qué carácter nuevo sobreviene a una cosa cuando se vierte sobre ella la calidad de amada? ¿Qué es loque sentimos cuando amamos a una mujer, cuando amamos la ciencia, cuando amamos la patria? Yantes que otra nota hallaremos esta: aquello que decimos amar se nos presenta como algoimprescindible. Lo amado es, por lo pronto, lo que nos parece imprescindible. ¡Imprescindible! Esdecir, que no podemos vivir sin ello, que no podemos admitir una vida donde nosotros existiéramos ylo amado no, que lo consideramos como una parte de nosotros mismos. Hay, por consiguiente, en elamor una ampliación de la individualidad que absorbe otras cosas dentro de esta, que las funde connosotros. Tal ligamen y compenetración nos hace internarnos profundamente en las propiedades de loamado. Lo vemos entero, se nos revela en todo su valor. Entonces advertimos que lo amado es, a suvez, parte de otra cosa, que necesita de ella, que está ligado a ella. Imprescindible para lo amado, sehace también imprescindible para nosotros. De este modo va ligando el amor cosa y cosa y todo anosotros, en firme estructura esencial. Amor es un divino arquitecto que bajó al mundo según Platón,«a fin de que todo en el universo viva en conexión»

Meditaciones del Quijote, José Ortega y Gasset


Quién te ha guiado

JULIETA. ¿Quién te ha guiado para llegar hasta aquí? ROMEO. El amor, que a inquirir me impulsó el primero; él me prestó su inteligencia y yo le presté mis ojos. No entiendo de rumbos, pero, aunque estuvieses tan distante como esa extensa playa que baña el más remoto Océano, me aventuraría en pos de semejante joya.

Romeo y Julieta, W. Shakespeare