un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

Los ricos, obligados a la clandestinidad

Los helicópteros atraviesan los cielos de la ciudad de San Pablo, yendo y viniendo entre las prisiones de lujo y las azoteas de los edificios del centro. Las calles, secuestradas por los malandrines, envenenadas por la contaminación, son una trampa que más vale eludir. Fugitivos de la violencia y del smog, los ricos están obligados a la clandestinidad. Paradojas del afán exhibicionista: la opulencia está cada vez más obligada a recluirse tras altas murallas, en casas sin cara, invisible a la envidia y la codicia de los demás. Se alzan microciudades en las afueras de las grandes ciudades. Allí se agrupan las mansiones, protegidas por complejos sistemas electrónicos de seguridad y por guardias armados que custodian sus fronteras. Así como los shopping centers equivalen a las catedrales de otros tiempos, estos castillos de nuestro tiempo tienen torres, almenaras y troneras para divisar al enemigo y mantenerlo a raya. No tienen, en cambio, el señorío ni la belleza de aquellas viejas fortalezas de piedra.

Patas arriba. La escuela dle mundo al revés. E. Galeano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s