un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

Archivo para septiembre, 2012

Automático

Tomemos como ejemplo este apartadero. No solamente vulnerable sino también totalmente in­necesario. Está proyectado para ser completa­mente automático, con distribución automática, con aislamiento y sistema de señales automático y probablemente a toda prueba. Incluso los fe­rrocarriles terrestres automáticamente controla­dos no tienen nada que envidiar a estos en teoría. Pero las faltas provienen de una visión limitada. Podríamos haber hecho todo ello con la décima parte de trabajo y el doble de precisión.

El ferrocarril en Cannis, Colin Kapp


Alicia

La dificultad más grave con que Alicia se encontró al principio fue manejar a su flamenco. Logró dominar al pajarraco metiéndoselo debajo del brazo, con las patas colgando detrás, pero casi siempre, cuando había logrado enderezarle el largo cuello y estaba a punto de darle un buen golpe al erizo con la cabeza del flamenco, éste torcía el cuello y la miraba derechamente a los ojos con tanta extrañeza, que Alicia no podía contener la risa. Y cuando le había vuelto a bajar la cabeza y estaba dispuesta a empezar de nuevo, era muy irritante descubrir que el erizo se había desenroscado y se alejaba arrastrándose. Por si todo esto no bastara, siempre había un montículo o un surco en la dirección en que ella quería lanzar al erizo, y, como además los soldados doblados en forma de aro no paraban de incorporarse y largarse a otros puntos del campo, Alicia llegó pronto a la conclusión de que se trataba de una partida realmente difícil.

Alicia en el país de las maravillas, Carroll Lewis


Piel

Es tan frágil la trama

que la rasga una espina,

tan vulnerable

que la quema el sol,

tan susceptible

que la eriza el frío.

Pero también percibe

tu piel delgada

la dulce gama

de las caricias,

y tu cuerpo sin ella

sería una llaga desnuda.

Piel, Alaide Floppa


No perdamos el tiempo

Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.

No perdamos el tiempo, Gloria Fuertes


Demian

Los poetas, cuando escriben novelas, acostumbran a actuar como si fueran Dios y pudieran dominar total­mente cualquier historia humana, comprendiéndola y exponiéndola como si Dios se la contase a sí mismo, sin velos, esencial en todo momento. Yo no soy capaz de ha­cerlo, como tampoco los poetas lo son. Sin embargo, mi historia me importa más que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia, y además es la historia de un hom­bre: no la de un ser inventado, posible, ideal o no existen­te, sino la de un hombre real, único y vivo. Lo que esto significa, un ser vivo, se sabe hoy menos que nunca, y por eso se destruye a montones de seres humanos, cada uno de los cuales es una creación valiosa y única de la natu­raleza. Si no fuéramos algo más que seres únicos, sería fácil hacernos desaparecer del mundo con una bala de fusil, y entonces no tendría sentido contar historias. Pero cada hombre no es solamente él; también es el pun­to único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más, se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular. Por eso la historia de cada hombre, mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de toda atención. En cada uno se ha encarnado el espíritu, en cada uno sufre la criatura, en cada uno es crucificado un salvador.

Demian, H. Hessa


Paciencia y entusiasmo para aprender

No quisiera cansar tu paciencia, por lo que no prolongaré este prólogo. La palabra consejo no gusta a los jóvenes, tampoco a mí me ha gustado nunca; por lo tanto, terminaré con algo muy parecido al ruego: antepón ciencia y paciencia a la repetida labor de cada día, a la diaria comida de los tuyos. Este libro se ha propuesto liberarte de ancestrales e interminables tareas rutinarias; consiguiendo esto habré alcanzado mi meta. Tu colaboración y entusiasmo harán todo lo demás, y como sé de tus buenas dotes, ya te felicito de antemano.

ABC de la cocina cotidiana, Leonora Ramírez


Le abrió el corazón

Entre estas mujeres estaba Lidia y el “Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo” (Hch 16,14). El sentido que encierra la expresión es importante. San Lucas enseña que el conocimiento de los contenidos que se han de creer no es suficiente si después el corazón, auténtico sagrario de la persona, no está abierto por la gracia que permite tener ojos para mirar en profundidad y comprender que lo que se ha anunciado es la Palabra de Dios.

Porta Fidei, 10b


La crisis de la razón

La mera mención de una (o la) crisis de la razón infunde en el ánimo inmediatamente un escalofrío de espanto. No hay, en modo alguno, que acostumbrarse a usar estas palabra tan arriesgadas y tan cargadas de sentidos múltiples, por más que, efectivamente, circulen a diario en la voz de la conciencia pública. Precisamente por ello, los filósofos deben ser sumamente cautos a este respecto.

¿Crisis contemporánea de la razón?, Miguel García-Baró


Intimidad de la lectura

Leer es un acto de aislamiento amable. Leyendo nos volvemos inaccesibles de una manera discreta. Tal vez sea justamente eso lo que, desde hace tanto tiempo, incita a los pintores a representar seres leyendo, a mostrar a esos seres en un estado de profunda intimidad que no está destinado al mundo exterior. Si el observador se acerca realmente a ellos, ese estado se vería inmediatamente amenazado. De modo que la pintura nos hace ver lo que, en el fondo, no deberíamos ver salvo al precio de su destrucción.

Las mujeres, que leen, son peligrosas, Stefan Bollmann



Ensayo sobre la ceguera

Nadie lo diría. A primera vista, los ojos del hombre parecen sanos, el iris se presenta nítido, luminoso, la esclerótica blanca, compacta como porcelana. Los párpados muy abiertos, la piel de la cara crispada, las cejas repentinamente revueltas, todo eso que cualquiera puede comprobar, son trastornos de la angustia. En un movimiento rápido, lo que estaba a la vista desapareció tras los puños cerrados del hombre, como si aún quisiera retener en el interior del cerebro la última imagen recogida, una luz roja, redonda, en un semáforo. Estoy ciego, estoy ciego, repetía con desesperación mientras le ayudaban a salir del coche, y las lágrimas, al brotar, tornaron más brillantes los ojos que él decía que estaban muertos. Eso se pasa, ya verá, eso se pasa enseguida, a veces son nervios, dijo una mujer.

Ensayo sobre la ceguera, José Saramago


Memoria cruel

Mejor en tu recuerdo, sí, así es como suele ser -dijo Anthony con voz tranquilizadora-. La memoria es una artista extraña, redibuja los colores de la vida, borra lo mediocre y sólo converva los trazos más hermosos, las curvas más conmovedoras.

Las cosas que no nos dijimos, Marc Levy

(Aclaro que el título del post es mío. Lo que me ha provocado leer algo semejante. Si la memoria fuera selección, no agradecida ni purificada, sería una crueldad enorme tener que vivir con ella. Prefiero que recuerde lo que pueda, aunque no sea mucho. Pero que lo que muestre al menos sea cierto. Ya veré qué hago yo después con el recuerdo, y cómo me las apaño con lo vivido. Sea como fuere, que no me mienta.)


La libertad de perdonar

Si por causa de Cristo, fueras injustamente juzgado, perdona. Te descubrirás así incomparablemente libre. […] No perdonas para cambiar al otro sino, sencillamente, para seguir a Cristo. Considera al prójimo en la totalidad de su existencia y no en una etapa de su vida. Busca la transparencia de corazón. Huye de la perspicacia y la artimaña. No intentes nunca manipular la conciencia del otro, valiéndote de su inquietud como instrumento para hacerle entrar en tus ideas.

Amor de todo amor. Las fuentes de Taizé, Hermano Roger de Taizé


Ni rico ni pobre

Dos cosas te pido;

no me las niegues antes de que muera.

Aleja de mí falsedad y mentira,

no me des pobreza ni riqueza.

Concédeme el pan necesario,

no sea que, saciado, reniegue de ti

y diga: “¿Quién es el Señor?”;

o que, siendo pobre, robe

y profane el nombre de mi Dios.

Libro de los Proverbios


Soledad de la locura

Probablemente, las confesiones habían sido nuevamente escritas varias veces hasta que los hechos y las fechas originales perdieran todo significado. No es sólo que el pasado cambiara, es que cambiaba continuamente. Lo que más le producía a Winston la sensación de una pesadilla es que nunca había llegado a comprender claramente por qué se emprendía la inmensa impostura. Desde luego, eran evidentes las ventajas inmediatas de falsificar el pasado, pero la última razón era misteriosa. Volvió a coger la pluma y escribió:

Comprendo CÓMO: no comprendo POR QUÉ.

Se preguntó, como ya lo había hecho muchas veces, si no estaría él loco. Quizás un loco era sólo una «minoría de uno». Hubo una época en que fue señal de locura creer que la tierra giraba en torno al sol: ahora, era locura creer que el pasado es inalterable. Quizá fuera él el único que sostenía esa creencia, y, siendo el único, estaba loco. Pero la idea de ser un loco no le afectaba mucho. Lo que le horrorizaba era la posibilidad de estar equivocado.

1984, George Orwell


Dos amores, dos ciudades

“Dos amores fundaron dos ciudades, a saber: la ciudad terrena el amor de sí hasta el desprecio de Dios, y la ciudad celeste el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo”

Ciudad de Dios, San Agustín


No entiendo nada

Antes, por ejemplo, las palabras “no entiendo nada” suponían la torpeza de quien las decía. En cambio ahora representan un honor. Baste decir ‘no entiendo de religión, no entiendo de arte’ para situarse a una extraordinaria altura. Esto es muy ventajoso cuando, efectivamente, usted no entiende nada.

Diario de un escritor, Dostoievsky


Despedida

Esta tibia chaqueta rumorosa
que mi cuerpo recoge entre su lana,
se quedará colgada una mañana,
se quedará vacía y silenciosa.

Su delicada tela perezosa
cobijará una sombra fría y vana,
cobijará una ausencia, una lejana
memoria de la vida presurosa.

Conmigo no vendrá, que habré partido,
y entre su mana lana entretejida
tan sólo dejaré mi propio olvido.

Donde alentara la gozosa vida
no alentará ni el más pequeño ruido,
sólo una helada sombra dolorida.

“Poema soneto para mi última chaqueta”, Rafael Morales


Que de profundidad

La cuestión suprema sobre una obra de arte es desde qué profundidad de vida emerge. La pintura de Gustave Moreau es la pintura de ideas. La más profunda poesía de Shelley, las palabras de Hamlet ponen a nuestra mente en contacto con la sabiduría eterna, el mundo de las ideas de Platón. Todo lo demás es la especulación de escolares para escolares.

Ulises, J. Yoice


La dignidad del arte

Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.

Cuando me viene el desánimo, me hace bien recordar una lección de dignidad del arte que recibí hace años, en un teatro de Asís, en Italia. Habíamos ido con Helena a ver un espectáculo de pantomima, y no había nadie. Ella y yo éramos los únicos espectadores. Cuando se apagó la luz, se nos sumaron el acomodador y la boletera.Y, sin embargo, los actores, más numerosos que el público, trabajaron aquella noche como si estuvieran viviendo la gloria de un estreno a sala repleta. Hicieron su tarea entregándose enteros, con todo, con alma y vida; y fue una maravilla.

Nuestros aplausos retumbaron en la soledad de la sala.

Nosotros aplaudimos hasta despellejarnos las manos.

El libro de los abrazos, E. Galeano


Coherencia

La coherencia de nuestra propia vida es tal vez lo que mejor puede ilustrar nuestro pensamiento. En el lenguaje corriente se distingue por una parte lo que sigue un plan -lo que equivale también a lo que tiene un sentido, lo que es inteligible- y por otra parte, lo fortuito, lo que, en sí, parece desprovisto de sentido e incomprensible.

Ser infinito y ser eterno, Edith Stein


Yo no pienso nunca

“No era pensasr, me parece que ya te he dicho muchas veces que yo no pienso nunca; estoy como parado en una esquina viendo pasar lo que pienso, pero no pienso lo que veo. ¿Te das cuenta? Jim dice que todos somos iguales, que en general (asi dice) uno piensa por su cuenta.”

El perseguidor, Cortázar


Recordando más

“Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero que es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grandes ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como las viejas fotos y Jano es de golpe cualquiera de nosotros”

Rayuela, Cortázar


Tres frases de Chesterton

Tres conocidas frases de Chesterton. La primera: “La idea que no trta de convertgirse en palabra es una mala idea, y la palabra que no trata de convertirse en acción es una mala palabra.” Segunda: “Una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista; pero una mala nos dice la verdad sobre su autor.” (…) Finalmente, una de sus frases más conocidas: “La iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza”

Pablo Guerrero Rodríguez, en la revista Sal Terrae nº 1.170, Septiembre 2012