un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

Archivo para octubre, 2012

Mi actitud como lector

“Mi conducta de lector, tanto en mi juventud como en la actualidad, es profundamente humilde. Es decir, te va a parecer quizá ingenuo y tonto, pero cuando yo abro un libro lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va a ser bello, de que todo va a ser hermoso”.

Julio Cortázar


Mira que el amor es fuerte

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me r
esta,
para ganarte perderte.

Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.

Santa Teresa de Jesús


Salir de la modernidad

De la modernidad se sale evitando toda superación crítica, para lo cual hay que disolver las tendencias que la animaban, radicalizando sus consecuencias y desvelando sus presupuestos. Para ello hay que anular el humanismo, en el cual se condensa la esencia de la modernidad. El humanismo de un lado coloca al hombre en el centro del universo convirtiéndolo en el señor del ser; y de otro le convierte en sujeto, como lo que está debajo, como lo que permanece en el cambio de las apariencias, como unidad de autoconciencia y sede de la evidencia. Este humanismo es posible sobre la base de una metafísica que concibe al ser como fundamento, evidencia, firmeza, estabilidad, presencia, que hace posible que el sujeto lo reduzca todo a objetividad, signo de la centralidad y de la voluntad de dominio del hombre.

Nuevas antropologías del siglo XX. El hombre en la disolución de la metafísica. G. Vattimo, Eloy Bueno de la Fuente


Soledad deshabitada en internet

Además, entre tanta comunicación virtual, la persona podría terminar en una especie de soledad deshabitada, en un mortal individualismo. La víctima de este aislamiento, de este individualismo, no es solo la comunidad que se deshilacha y se debilita; la primera víctima es el propio sujeto que se ve progresivamente arrojado en una triste soledad.

Revista Frontera, 79, El Ordenador y las Nuevas Tecnologías


Intimidad y lenguaje

Lo primero que parecen tener claro los humanos es que los sentimientos son algo que sucede en la intimidad. Esta palabra procede del latín intimus, que es el superlativo de interior, es decir, “lo que está más dentro, más al fondo”, lo secreto, lo más personal. “Conjunto de sentimientos y pensamientos que cada persona guarda en su interior” (María Moliner). Según parece las culturas occidentales, a la que pertenece la española, han exacerbado esa noción, pero no es una exclusiva suya. Por ejemplo, los ifaluk hablan de niferash, “nuestros adentros”, para designar los pensamientos, deseos y emociones. Los javaneses también sitúan los sentimientos “dentro” (batin).

J.A. Marina y M. López Penas, Diccionario de los sentimientos


Para que el débil no sea vencido

Para que el débil no sea vencido por las futuras tentanciones, no se le debe engañar con falsas esperanzas, ni tampoco desmoralizarlo a fuerza de exagerar los peligros. Dile: Prepárate para las pruebas, y quizá comienza a retroceder, a estremecerse de miedo, a no querer dar un paso hacia adelante. Tienes aquella otra frase: Fies es Dios, y no permitirá él que la prueba supere vuestras fuerzas. Pues bien, prometer y anunciar las tribulaciones futuras es, efectivamente, fortalecer al débil.

Sobre los pastores, San Agustín


La hora marcada

Muy deprisa se calzaba,   más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,   en donde su amor vivía.

—¡Ábreme la puerta, blanca,   ábreme la puerta, niña!
—¿Cómo te podré yo abrir   si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,   mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche,   ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,   junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana   donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda   para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare,   mis trenzas añadiría.

La fina seda se rompe;   la muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado,   que la hora ya está cumplida.

Romance del enamorado y la muerte


Volverás a verlo

Diré a Dios: «Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?»

Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío».

Salmo 41


No te hundas, corazón

Te quejas. Dices que sufres.
Dices que no puedes más.
Aún volverás a sufrir, y a amar, y a sufrir de nuevo,
y a gozar otra vez y otra y otra.
Sólo morirás una vez, eso es lo único que no podrá repetirse,
pero la vida es una continua repetición.
Te ha de dar todavía muchas ocasiones de equivocarte,
y tú has de llegar aún a acertar con el buen momento,
que el mundo te ha de volver a brindar como te lo ha brindado
ya tantas veces.

Vicente Gaos


Etimología y vida

En muchas lenguas el nombre del color rojo deriva de la palabra sangre y esta relación lingüística ha estimulado las mentes de generaciones de exégetas bíblicos, porque tiene que ver nada menos que con el nombre del padre de la humanidad. Según la etimología biblica, Adán debe su nombre al color rojo de la tierra fértil de la que fue creado (adamah), pero adamah deriva de la palabra semítica que describe el color rojo (adam), el cual procede a su vez de la palabra dam (sangre).

El prisma del lenguaje. Cómo las palabras colorean el mundo, Guy Deutscher