un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

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El mal gusto ha triunfado

La restricción que antiguamente había propendía a que únicamente a los ortodoxos se les permitiera discutir de religión. La libertad moderna propende a que a nadie de le consienta esa discusión. El bien gusto, la última y la más vil de las supersticiones humanas, ha triunfado en acallarnos allí donde todo fracasó para ese empeño.

Herejes, Chesterton


Mi actitud como lector

“Mi conducta de lector, tanto en mi juventud como en la actualidad, es profundamente humilde. Es decir, te va a parecer quizá ingenuo y tonto, pero cuando yo abro un libro lo abro como puedo abrir un paquete de chocolate, o entrar en el cine, o llegar por primera vez a la cama de una mujer que deseo; es decir, es una sensación de esperanza, de felicidad anticipada, de que todo va a ser bello, de que todo va a ser hermoso”.

Julio Cortázar


Salir de la modernidad

De la modernidad se sale evitando toda superación crítica, para lo cual hay que disolver las tendencias que la animaban, radicalizando sus consecuencias y desvelando sus presupuestos. Para ello hay que anular el humanismo, en el cual se condensa la esencia de la modernidad. El humanismo de un lado coloca al hombre en el centro del universo convirtiéndolo en el señor del ser; y de otro le convierte en sujeto, como lo que está debajo, como lo que permanece en el cambio de las apariencias, como unidad de autoconciencia y sede de la evidencia. Este humanismo es posible sobre la base de una metafísica que concibe al ser como fundamento, evidencia, firmeza, estabilidad, presencia, que hace posible que el sujeto lo reduzca todo a objetividad, signo de la centralidad y de la voluntad de dominio del hombre.

Nuevas antropologías del siglo XX. El hombre en la disolución de la metafísica. G. Vattimo, Eloy Bueno de la Fuente


Soledad deshabitada en internet

Además, entre tanta comunicación virtual, la persona podría terminar en una especie de soledad deshabitada, en un mortal individualismo. La víctima de este aislamiento, de este individualismo, no es solo la comunidad que se deshilacha y se debilita; la primera víctima es el propio sujeto que se ve progresivamente arrojado en una triste soledad.

Revista Frontera, 79, El Ordenador y las Nuevas Tecnologías


Para que el débil no sea vencido

Para que el débil no sea vencido por las futuras tentanciones, no se le debe engañar con falsas esperanzas, ni tampoco desmoralizarlo a fuerza de exagerar los peligros. Dile: Prepárate para las pruebas, y quizá comienza a retroceder, a estremecerse de miedo, a no querer dar un paso hacia adelante. Tienes aquella otra frase: Fies es Dios, y no permitirá él que la prueba supere vuestras fuerzas. Pues bien, prometer y anunciar las tribulaciones futuras es, efectivamente, fortalecer al débil.

Sobre los pastores, San Agustín


Automático

Tomemos como ejemplo este apartadero. No solamente vulnerable sino también totalmente in­necesario. Está proyectado para ser completa­mente automático, con distribución automática, con aislamiento y sistema de señales automático y probablemente a toda prueba. Incluso los fe­rrocarriles terrestres automáticamente controla­dos no tienen nada que envidiar a estos en teoría. Pero las faltas provienen de una visión limitada. Podríamos haber hecho todo ello con la décima parte de trabajo y el doble de precisión.

El ferrocarril en Cannis, Colin Kapp


Alicia

La dificultad más grave con que Alicia se encontró al principio fue manejar a su flamenco. Logró dominar al pajarraco metiéndoselo debajo del brazo, con las patas colgando detrás, pero casi siempre, cuando había logrado enderezarle el largo cuello y estaba a punto de darle un buen golpe al erizo con la cabeza del flamenco, éste torcía el cuello y la miraba derechamente a los ojos con tanta extrañeza, que Alicia no podía contener la risa. Y cuando le había vuelto a bajar la cabeza y estaba dispuesta a empezar de nuevo, era muy irritante descubrir que el erizo se había desenroscado y se alejaba arrastrándose. Por si todo esto no bastara, siempre había un montículo o un surco en la dirección en que ella quería lanzar al erizo, y, como además los soldados doblados en forma de aro no paraban de incorporarse y largarse a otros puntos del campo, Alicia llegó pronto a la conclusión de que se trataba de una partida realmente difícil.

Alicia en el país de las maravillas, Carroll Lewis


Piel

Es tan frágil la trama

que la rasga una espina,

tan vulnerable

que la quema el sol,

tan susceptible

que la eriza el frío.

Pero también percibe

tu piel delgada

la dulce gama

de las caricias,

y tu cuerpo sin ella

sería una llaga desnuda.

Piel, Alaide Floppa


No perdamos el tiempo

Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.

No perdamos el tiempo, Gloria Fuertes


Demian

Los poetas, cuando escriben novelas, acostumbran a actuar como si fueran Dios y pudieran dominar total­mente cualquier historia humana, comprendiéndola y exponiéndola como si Dios se la contase a sí mismo, sin velos, esencial en todo momento. Yo no soy capaz de ha­cerlo, como tampoco los poetas lo son. Sin embargo, mi historia me importa más que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia, y además es la historia de un hom­bre: no la de un ser inventado, posible, ideal o no existen­te, sino la de un hombre real, único y vivo. Lo que esto significa, un ser vivo, se sabe hoy menos que nunca, y por eso se destruye a montones de seres humanos, cada uno de los cuales es una creación valiosa y única de la natu­raleza. Si no fuéramos algo más que seres únicos, sería fácil hacernos desaparecer del mundo con una bala de fusil, y entonces no tendría sentido contar historias. Pero cada hombre no es solamente él; también es el pun­to único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más, se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular. Por eso la historia de cada hombre, mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de toda atención. En cada uno se ha encarnado el espíritu, en cada uno sufre la criatura, en cada uno es crucificado un salvador.

Demian, H. Hessa


Le abrió el corazón

Entre estas mujeres estaba Lidia y el “Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo” (Hch 16,14). El sentido que encierra la expresión es importante. San Lucas enseña que el conocimiento de los contenidos que se han de creer no es suficiente si después el corazón, auténtico sagrario de la persona, no está abierto por la gracia que permite tener ojos para mirar en profundidad y comprender que lo que se ha anunciado es la Palabra de Dios.

Porta Fidei, 10b


La crisis de la razón

La mera mención de una (o la) crisis de la razón infunde en el ánimo inmediatamente un escalofrío de espanto. No hay, en modo alguno, que acostumbrarse a usar estas palabra tan arriesgadas y tan cargadas de sentidos múltiples, por más que, efectivamente, circulen a diario en la voz de la conciencia pública. Precisamente por ello, los filósofos deben ser sumamente cautos a este respecto.

¿Crisis contemporánea de la razón?, Miguel García-Baró


Ensayo sobre la ceguera

Nadie lo diría. A primera vista, los ojos del hombre parecen sanos, el iris se presenta nítido, luminoso, la esclerótica blanca, compacta como porcelana. Los párpados muy abiertos, la piel de la cara crispada, las cejas repentinamente revueltas, todo eso que cualquiera puede comprobar, son trastornos de la angustia. En un movimiento rápido, lo que estaba a la vista desapareció tras los puños cerrados del hombre, como si aún quisiera retener en el interior del cerebro la última imagen recogida, una luz roja, redonda, en un semáforo. Estoy ciego, estoy ciego, repetía con desesperación mientras le ayudaban a salir del coche, y las lágrimas, al brotar, tornaron más brillantes los ojos que él decía que estaban muertos. Eso se pasa, ya verá, eso se pasa enseguida, a veces son nervios, dijo una mujer.

Ensayo sobre la ceguera, José Saramago


Memoria cruel

Mejor en tu recuerdo, sí, así es como suele ser -dijo Anthony con voz tranquilizadora-. La memoria es una artista extraña, redibuja los colores de la vida, borra lo mediocre y sólo converva los trazos más hermosos, las curvas más conmovedoras.

Las cosas que no nos dijimos, Marc Levy

(Aclaro que el título del post es mío. Lo que me ha provocado leer algo semejante. Si la memoria fuera selección, no agradecida ni purificada, sería una crueldad enorme tener que vivir con ella. Prefiero que recuerde lo que pueda, aunque no sea mucho. Pero que lo que muestre al menos sea cierto. Ya veré qué hago yo después con el recuerdo, y cómo me las apaño con lo vivido. Sea como fuere, que no me mienta.)


Dos amores, dos ciudades

“Dos amores fundaron dos ciudades, a saber: la ciudad terrena el amor de sí hasta el desprecio de Dios, y la ciudad celeste el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo”

Ciudad de Dios, San Agustín


No entiendo nada

Antes, por ejemplo, las palabras “no entiendo nada” suponían la torpeza de quien las decía. En cambio ahora representan un honor. Baste decir ‘no entiendo de religión, no entiendo de arte’ para situarse a una extraordinaria altura. Esto es muy ventajoso cuando, efectivamente, usted no entiende nada.

Diario de un escritor, Dostoievsky


Que de profundidad

La cuestión suprema sobre una obra de arte es desde qué profundidad de vida emerge. La pintura de Gustave Moreau es la pintura de ideas. La más profunda poesía de Shelley, las palabras de Hamlet ponen a nuestra mente en contacto con la sabiduría eterna, el mundo de las ideas de Platón. Todo lo demás es la especulación de escolares para escolares.

Ulises, J. Yoice


La dignidad del arte

Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.

Cuando me viene el desánimo, me hace bien recordar una lección de dignidad del arte que recibí hace años, en un teatro de Asís, en Italia. Habíamos ido con Helena a ver un espectáculo de pantomima, y no había nadie. Ella y yo éramos los únicos espectadores. Cuando se apagó la luz, se nos sumaron el acomodador y la boletera.Y, sin embargo, los actores, más numerosos que el público, trabajaron aquella noche como si estuvieran viviendo la gloria de un estreno a sala repleta. Hicieron su tarea entregándose enteros, con todo, con alma y vida; y fue una maravilla.

Nuestros aplausos retumbaron en la soledad de la sala.

Nosotros aplaudimos hasta despellejarnos las manos.

El libro de los abrazos, E. Galeano


Coherencia

La coherencia de nuestra propia vida es tal vez lo que mejor puede ilustrar nuestro pensamiento. En el lenguaje corriente se distingue por una parte lo que sigue un plan -lo que equivale también a lo que tiene un sentido, lo que es inteligible- y por otra parte, lo fortuito, lo que, en sí, parece desprovisto de sentido e incomprensible.

Ser infinito y ser eterno, Edith Stein


Yo no pienso nunca

“No era pensasr, me parece que ya te he dicho muchas veces que yo no pienso nunca; estoy como parado en una esquina viendo pasar lo que pienso, pero no pienso lo que veo. ¿Te das cuenta? Jim dice que todos somos iguales, que en general (asi dice) uno piensa por su cuenta.”

El perseguidor, Cortázar


Recordando más

“Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero que es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grandes ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como las viejas fotos y Jano es de golpe cualquiera de nosotros”

Rayuela, Cortázar


Tres frases de Chesterton

Tres conocidas frases de Chesterton. La primera: “La idea que no trta de convertgirse en palabra es una mala idea, y la palabra que no trata de convertirse en acción es una mala palabra.” Segunda: “Una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista; pero una mala nos dice la verdad sobre su autor.” (…) Finalmente, una de sus frases más conocidas: “La iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza”

Pablo Guerrero Rodríguez, en la revista Sal Terrae nº 1.170, Septiembre 2012


Cuando caminamos

“Cuando caminamos, nosotros occidentales, porque nuestra cultura así lo requiere, tratamos de restituir, en la continuidad de un movimiento que concebimos sin sacudidas, lo que creemos que es la esencia misma de la vida: la eficacia sin obstáculo, la acción fluida que, en la ausencia de ruptura, figura el impulso vital mediante el cual todo se realiza.”

La elegancia del erizo, Muriel Barbery


Descansar

(De des- y cansar). 1.tr. Aliviar a alguien en el trabajo, ayudarle en él.  2. intr. Cesar en el trabajo, reparar las fuerzas con la quietud.  3. intr. Tener algún alivio en las preocupaciones.  4. intr. Desahogarse, tener alivio o consuelo comunicando a un amigo o a una persona de confianza los males o penalidades.  5. intr. Reposar, dormir. El enfermo ha descansado dos horas.   6. intr. Dicho de una persona: Estar tranquila y sin cuidado en la confianza de los oficios o el favor de alguien.  7. intr. Dicho de una cosa: Estar asentada o apoyada sobre otra. El brazo descansaba sobre la almohada. U. t. c. tr.  8. intr. Dicho de una tierra de labor: Estar sin cultivo uno o más años.  9. intr. reposar (‖ estar enterrado).

DRAE, Real Academia de la Lengua Española

ESTARÉ DE VUELTA EN ESTE BLOG A PARTIR DE SEPTIEMBRE 2012. CON EL NUEVO CURSO ESCOLAR.