un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

Aprender


Los viajes y el viaje eterno

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

Kavafis


pies en el suelo

Los pies en el suelo
y la cabeza en las nubes,
soñar despierto,
fingirme dormido
mientras hablo contigo,
olvidar un recuerdo
que nunca he vivido.

Juanjo Escribano


Amor a aprender

Ya que no podemos saber qué conocimiento será más necesario en el futuro, no tiene sentido tratar de enseñar por adelantado. En cambio, debemos tratar de formar personas que aman tanto aprender y aprenden tan bien, que aprenderán lo que sea que se necesite aprender.

John Holt

 


la vida va en serio

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
–como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante. 

Dejar huella quería 
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma


No decir simplemente “¡muy bien!”

Cuando entramos en un aula es habitual escuchar a los adultos (padres, madres, abuelos, educadores…) que acompañan a los niños  un único comentario a las acciones, logros o cualquier cosa que muestren los pequeños: ¡muy bien! Solo y simplemente dos palabras. A veces no importa lo difícil que haya supuesto para el niño alcanzarlo, lo definimos con un calificativo corriente.

Vale, y ahora, ¿qué podemos hacer? Yo trato de llevarlo a la práctica en el aula, y me resulta complicadísimo. Pero simplemente el hecho de que cada vez que digo ¡muy bien! a un niño me planteo que quizá pude haber dicho otra cosa me parece un paso más adelante. Una estrategia que estoy empezando a utilizar es tener un repertorio más amplio: me parece genial, lo lograste, vale… para no tener que repetir siempre esas dos palabras que acaban vacías de mensaje. Pero quizá lo más sencillo sea verbalizar las acciones del niño o simplemente quedarse callado.

Alfie Kohn, “Cinco razones para dejar de decir ¡muy bien!


Derechos internacionales

Artículo 1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.



¿para qué sirve la filosofía?

Es muy frecuente oír la pregunta de para qué sirve, cuál es la utilidad de la filosofía. ¿Para qué ciertos hombres se dedican a abstrusas cavilaciones sobre el origen y la naturaleza última de las cosas? En términos generales, ha de contestarse que la filosofía, en efecto, no sirve para nada, pero que en esto precisamente radica su grandeza. Las diversas técnicas sirven al hombre y el hombre sirve a la filosofía en cuanto que la esencia diferencial de su naturaleza propiamente humana es la racionalidad, y esta le exige la contemplación intelectual del ser, el conocimiento desinteresado de la esencia de las cosas.

Historia sencilla de la filosofía, Rafael Gambra


Consumo crítico

Actualmente es de vital importancia que los consumidores comprueben que el pescado que están a punto de comprar ha sido pescado de forma ética y sostenible. Si no sabe de dónde viene el pesacdo que va a comprar, es mejor que no lo commpre. hay muchas otras alternativas (por ejemplo, sustituir la merluza por bacalao). Además, hoy en día se pueden encontrar pescados de piscifactoría de muy buena calidad. Consumir este tipo de pesacdos contribuye a la regeneración de especies. Existen muchos sitios web en los que comprobar qué especies se pueden comprar sin problema, lo que le facilitará hacer una compra ética.

200 platos de pescado y marisco, Gee Charman


Aprender a volar

Con piernas vacilantes Anton se subió igualmente al escritorio y extendió los brazos.

– ¡Y ahora… a volar! -ordenó el vampiro.

-¡No puedo!

-¡Claro que puedes! ¡Solo tienes que querer!

De pronto a Anton le dio lo mismo estrellarse de cabeza contra el suelo sólo con tal de hacer ver al vampiro que él, Anton, tenía razón: ¡Los seres humanos no vuelan!

Dio, pues, un largo salto hacia el centro de la habitación…, ¡y voló! ¡El aire lo sostenía! ¡Era una sensación como la que se siente al bucear…, sólo que mucho, mucho más hermosa!

El pequeño vampiro, Angela Sommer-Bodenburg

 


Palabras para Julia

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora [pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

[…]

José Agustín Goytisolo


En la vida como en la guerra

Yo actúo de forma que el enemigo tome mi fuerza normal por la extraordinaria, y mi fuerza extraordinaria, por la normal. Además la normal puede pasar a ser la extraordinaria y viceversa. […] Pues las dos fuerzas se producen una sobre otra; su interacción no tiene fin, como la de los anillos entrelazados. ¿Quién podría decir dónde comienza uno y dónde termina el otro?

El arte de la guerra, Sun Tzu (siglo IV a.C.)


El valor de la danza

“La danza desde el punto de vista pedagógico puede desarrollar varios aspectos. El compañerismo: La danza se hace en grupo y hay que saber amoldarse a los demás. Esa coordinación individual que uno logra debe saber estar en realción con los otros. Saber desplazarse a la vez que otros niños puede ayudar a fomentar las relaciones humanas entre ellos.”

Danzas del mundo, Ángel Zamora

 


No te hundas, corazón

Te quejas. Dices que sufres.
Dices que no puedes más.
Aún volverás a sufrir, y a amar, y a sufrir de nuevo,
y a gozar otra vez y otra y otra.
Sólo morirás una vez, eso es lo único que no podrá repetirse,
pero la vida es una continua repetición.
Te ha de dar todavía muchas ocasiones de equivocarte,
y tú has de llegar aún a acertar con el buen momento,
que el mundo te ha de volver a brindar como te lo ha brindado
ya tantas veces.

Vicente Gaos


Etimología y vida

En muchas lenguas el nombre del color rojo deriva de la palabra sangre y esta relación lingüística ha estimulado las mentes de generaciones de exégetas bíblicos, porque tiene que ver nada menos que con el nombre del padre de la humanidad. Según la etimología biblica, Adán debe su nombre al color rojo de la tierra fértil de la que fue creado (adamah), pero adamah deriva de la palabra semítica que describe el color rojo (adam), el cual procede a su vez de la palabra dam (sangre).

El prisma del lenguaje. Cómo las palabras colorean el mundo, Guy Deutscher


Paciencia y entusiasmo para aprender

No quisiera cansar tu paciencia, por lo que no prolongaré este prólogo. La palabra consejo no gusta a los jóvenes, tampoco a mí me ha gustado nunca; por lo tanto, terminaré con algo muy parecido al ruego: antepón ciencia y paciencia a la repetida labor de cada día, a la diaria comida de los tuyos. Este libro se ha propuesto liberarte de ancestrales e interminables tareas rutinarias; consiguiendo esto habré alcanzado mi meta. Tu colaboración y entusiasmo harán todo lo demás, y como sé de tus buenas dotes, ya te felicito de antemano.

ABC de la cocina cotidiana, Leonora Ramírez