un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

Decisión

Utopía

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.

Eduardo Galeano


Paz armada

Será una paz armada, compañeros,
será toda la vida esta batalla;
que el cráter de la carne sólo calla
cuando la muerte acalla sus braseros.

Sin lumbre en el hogar y el sueño mudo,
sin hijos las rodillas y la boca,
a veces sentiréis que el hielo os toca,
la soledad os besará a menudo.

No es que dejéis el corazón sin bodas.
Habréis de amarlo todo, todos, todas,
discípulos de Aquel que amó primero.

Perdida por el Reino y conquistada,
será una paz tan libre como armada,
será el Amor amado a cuerpo entero.

Pedro Casáldiga (versionada en canción por Cristóbal Fones)


La libertad de perdonar

Si por causa de Cristo, fueras injustamente juzgado, perdona. Te descubrirás así incomparablemente libre. […] No perdonas para cambiar al otro sino, sencillamente, para seguir a Cristo. Considera al prójimo en la totalidad de su existencia y no en una etapa de su vida. Busca la transparencia de corazón. Huye de la perspicacia y la artimaña. No intentes nunca manipular la conciencia del otro, valiéndote de su inquietud como instrumento para hacerle entrar en tus ideas.

Amor de todo amor. Las fuentes de Taizé, Hermano Roger de Taizé


Ni rico ni pobre

Dos cosas te pido;

no me las niegues antes de que muera.

Aleja de mí falsedad y mentira,

no me des pobreza ni riqueza.

Concédeme el pan necesario,

no sea que, saciado, reniegue de ti

y diga: “¿Quién es el Señor?”;

o que, siendo pobre, robe

y profane el nombre de mi Dios.

Libro de los Proverbios


Soledad de la locura

Probablemente, las confesiones habían sido nuevamente escritas varias veces hasta que los hechos y las fechas originales perdieran todo significado. No es sólo que el pasado cambiara, es que cambiaba continuamente. Lo que más le producía a Winston la sensación de una pesadilla es que nunca había llegado a comprender claramente por qué se emprendía la inmensa impostura. Desde luego, eran evidentes las ventajas inmediatas de falsificar el pasado, pero la última razón era misteriosa. Volvió a coger la pluma y escribió:

Comprendo CÓMO: no comprendo POR QUÉ.

Se preguntó, como ya lo había hecho muchas veces, si no estaría él loco. Quizás un loco era sólo una «minoría de uno». Hubo una época en que fue señal de locura creer que la tierra giraba en torno al sol: ahora, era locura creer que el pasado es inalterable. Quizá fuera él el único que sostenía esa creencia, y, siendo el único, estaba loco. Pero la idea de ser un loco no le afectaba mucho. Lo que le horrorizaba era la posibilidad de estar equivocado.

1984, George Orwell


Rendirse al surrealismo

 15.00    Decido recorrer sistemáticamente la ciudad en lugar de permanecer en un sitio fijo.Con ello disminuyo las probabilidades de no encontrar a Gurb en un trillón, pese a lo cual, el resultado sigue siendo incierto.  Camino siguiendo el plano heliográfico que he incorporado a mis circuitos internos al salir de la nave. Me caigo en una zanja abierta porla Compañía Catalana de gas.

15.02    Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Hidroeléctrica de Cataluña.

15.03    Me caigo en una zanja abierta por la Compañía de Aguas de Barcelona.

 15.04   Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Telefónica Nacional.

 15.05  Me caigo en una zanja abierta por la asociación de vecinos de la calle Córcega.

 15.06  Decido prescindir del plano heliográfico ideal y caminar mirando dónde piso.

 19.00  Llevo cuatro horas caminando. No sé dónde estoy y las piernas no me sostienen.  He parado a un peatón que parecía poseer un nivel de mansedumbre alto y le he preguntado dónde podría encontrar a una persona extraviada. Me ha preguntado qué edad tenía esa persona. Al contestarle que seis mil quinientos trece años, me ha sugerido que la buscara en El Corte Inglés.

Sin noticias de Gurb, Eduardo Mendoza


En las encrucijadas

En esto, llegó a un camino que en cuatro se dividía, y luego se le vino a la imaginación las encrucijadas donde los caballeros andantes se ponían a pensar cuál camino de aquellos tomarían; y, por imitarlos, estuvo un rato quedo, y al cabo de haberlo muy bien pensado soltó la rienda a Rocinante, dejando a la voluntad del rocín la suya, el cual siguió su primer intento, que fue el irse camino de su caballeriza.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Cervantes


Miedo a tomar una postura firme

Hay un miedo especial a tener que adoptar una postra firme para mantener las propias ideas, expresar la necesidades o sentimientos, reclamar los derechos. Es la timidez de la víctima, que tiene muchas variaciones. Rechazar algo a alguien, reclamar una deuda, expresar el desacuerdo, protestar ante un comerciante. Un caso muy frecuente es el “miedo a decir no”. Las personas que lo sienten son presa fácil de vendedores, a los que no se atreven a desairar. Por ello prefieren comprar en supermercados o grandes almacenes, donde pueden mirar sin ser acosados por un empleado.

Anatomía del miedo, José Antonio Marina