un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

Decisión

Soledad de la locura

Probablemente, las confesiones habían sido nuevamente escritas varias veces hasta que los hechos y las fechas originales perdieran todo significado. No es sólo que el pasado cambiara, es que cambiaba continuamente. Lo que más le producía a Winston la sensación de una pesadilla es que nunca había llegado a comprender claramente por qué se emprendía la inmensa impostura. Desde luego, eran evidentes las ventajas inmediatas de falsificar el pasado, pero la última razón era misteriosa. Volvió a coger la pluma y escribió:

Comprendo CÓMO: no comprendo POR QUÉ.

Se preguntó, como ya lo había hecho muchas veces, si no estaría él loco. Quizás un loco era sólo una «minoría de uno». Hubo una época en que fue señal de locura creer que la tierra giraba en torno al sol: ahora, era locura creer que el pasado es inalterable. Quizá fuera él el único que sostenía esa creencia, y, siendo el único, estaba loco. Pero la idea de ser un loco no le afectaba mucho. Lo que le horrorizaba era la posibilidad de estar equivocado.

1984, George Orwell

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Rendirse al surrealismo

 15.00    Decido recorrer sistemáticamente la ciudad en lugar de permanecer en un sitio fijo.Con ello disminuyo las probabilidades de no encontrar a Gurb en un trillón, pese a lo cual, el resultado sigue siendo incierto.  Camino siguiendo el plano heliográfico que he incorporado a mis circuitos internos al salir de la nave. Me caigo en una zanja abierta porla Compañía Catalana de gas.

15.02    Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Hidroeléctrica de Cataluña.

15.03    Me caigo en una zanja abierta por la Compañía de Aguas de Barcelona.

 15.04   Me caigo en una zanja abierta por la Compañía Telefónica Nacional.

 15.05  Me caigo en una zanja abierta por la asociación de vecinos de la calle Córcega.

 15.06  Decido prescindir del plano heliográfico ideal y caminar mirando dónde piso.

 19.00  Llevo cuatro horas caminando. No sé dónde estoy y las piernas no me sostienen.  He parado a un peatón que parecía poseer un nivel de mansedumbre alto y le he preguntado dónde podría encontrar a una persona extraviada. Me ha preguntado qué edad tenía esa persona. Al contestarle que seis mil quinientos trece años, me ha sugerido que la buscara en El Corte Inglés.

Sin noticias de Gurb, Eduardo Mendoza


En las encrucijadas

En esto, llegó a un camino que en cuatro se dividía, y luego se le vino a la imaginación las encrucijadas donde los caballeros andantes se ponían a pensar cuál camino de aquellos tomarían; y, por imitarlos, estuvo un rato quedo, y al cabo de haberlo muy bien pensado soltó la rienda a Rocinante, dejando a la voluntad del rocín la suya, el cual siguió su primer intento, que fue el irse camino de su caballeriza.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Cervantes


Miedo a tomar una postura firme

Hay un miedo especial a tener que adoptar una postra firme para mantener las propias ideas, expresar la necesidades o sentimientos, reclamar los derechos. Es la timidez de la víctima, que tiene muchas variaciones. Rechazar algo a alguien, reclamar una deuda, expresar el desacuerdo, protestar ante un comerciante. Un caso muy frecuente es el “miedo a decir no”. Las personas que lo sienten son presa fácil de vendedores, a los que no se atreven a desairar. Por ello prefieren comprar en supermercados o grandes almacenes, donde pueden mirar sin ser acosados por un empleado.

Anatomía del miedo, José Antonio Marina