un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

Deseo

yo quiero ser

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

[…]

Miguel Hernéndez, “Elegía a Ramón Sijé”

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Los viajes y el viaje eterno

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

Kavafis


formas de esperar

https://i1.wp.com/media.parabebes.com/articulos/5/2/4/l.semana-35-de-embarazo_1338809425.jpgesperar: impaciente(1)/ angustiadamente, ansiosamente, a pie firme (3), ardientemente (3), como agua de mayo, con ansiedad, con cautela, con confianza, confiadamente, con interés (16), con los brazos abiertos, de todo corazón (18), eternamente, indefinidamente, inútilmente, largamente (13), mano sobre mano (4), pacientemente, plácidamente (7), remotamente (10), tranquilamente.

Redes. Diccionario combinatorio del español, Ignacio Bosque et alii.

NOTA: estas son las palabras que con mayor frecuencia se combinan con “esperar” en español. El número que sigue a alguna de las locuciones indica el puesto en el que aparece la combinación de “esperar” con la palabra numerada. Así, “esperar” es la primera combinación sugerida si buscamos la palabra “impaciente”.


Porque me da la gana

Quiero llorar porque me da la gana
como lloran los niños del último banco,
porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja,
pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado.

Poeta en Nueva York, Federico García Lorca