un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

Esperanza

porque sí, la alegría

Y súbita, de pronto,
porque sí, la alegría.
Sola, porque ella quiso,
vino. Tan vertical,
tan gracia inesperada,
tan dádiva caída,
que no puedo creer
que sea para mí.
Miro a mi alrededor,
busco. ¿De quién sería?

[…]

Pedro Salinas, La voz a ti debida


formas de esperar

https://i0.wp.com/media.parabebes.com/articulos/5/2/4/l.semana-35-de-embarazo_1338809425.jpgesperar: impaciente(1)/ angustiadamente, ansiosamente, a pie firme (3), ardientemente (3), como agua de mayo, con ansiedad, con cautela, con confianza, confiadamente, con interés (16), con los brazos abiertos, de todo corazón (18), eternamente, indefinidamente, inútilmente, largamente (13), mano sobre mano (4), pacientemente, plácidamente (7), remotamente (10), tranquilamente.

Redes. Diccionario combinatorio del español, Ignacio Bosque et alii.

NOTA: estas son las palabras que con mayor frecuencia se combinan con “esperar” en español. El número que sigue a alguna de las locuciones indica el puesto en el que aparece la combinación de “esperar” con la palabra numerada. Así, “esperar” es la primera combinación sugerida si buscamos la palabra “impaciente”.


Volverás a verlo

Diré a Dios: «Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?»

Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío».

Salmo 41


No te hundas, corazón

Te quejas. Dices que sufres.
Dices que no puedes más.
Aún volverás a sufrir, y a amar, y a sufrir de nuevo,
y a gozar otra vez y otra y otra.
Sólo morirás una vez, eso es lo único que no podrá repetirse,
pero la vida es una continua repetición.
Te ha de dar todavía muchas ocasiones de equivocarte,
y tú has de llegar aún a acertar con el buen momento,
que el mundo te ha de volver a brindar como te lo ha brindado
ya tantas veces.

Vicente Gaos



La esperanza nace entre las personas

Hay una esperanza que nace y crece gracias a las relaciones con las personas; aún más, determinadas relaciones, abiertas al diálogo y a la colaboración, generan esperanza, porque nos hacen sentir acogidos y buscados y nos estimulan a la acción. ¿Pero es posible pensar y desear la esperanza como don que viene a nosotros de forma imprevisible, como intervención no solamente humana? ¿Un don que trasciende nuestras posibilidades, nuestros proyectos, nuestros horizontes? En los momentos más felices, así como en aquellos más profundos, incluso cuando vivimos con sufrimiento, soñamos una esperanza que cree y que ama, la esperanza de quien se siente amado, buscado, sostenido en lo cotidiano, en un progresivo aumento de sentido, de laboriosidad constructiva, que va más allá del final de todo. ¿En esta la esperanza que viene de Dios?

Carta a los buscadores de Dios, Conf. Episcopal Italiana