un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

Intimidad

Sueños

[…]

Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño.

Pedro Salinas



Intimidad y lenguaje

Lo primero que parecen tener claro los humanos es que los sentimientos son algo que sucede en la intimidad. Esta palabra procede del latín intimus, que es el superlativo de interior, es decir, “lo que está más dentro, más al fondo”, lo secreto, lo más personal. “Conjunto de sentimientos y pensamientos que cada persona guarda en su interior” (María Moliner). Según parece las culturas occidentales, a la que pertenece la española, han exacerbado esa noción, pero no es una exclusiva suya. Por ejemplo, los ifaluk hablan de niferash, “nuestros adentros”, para designar los pensamientos, deseos y emociones. Los javaneses también sitúan los sentimientos “dentro” (batin).

J.A. Marina y M. López Penas, Diccionario de los sentimientos


Piel

Es tan frágil la trama

que la rasga una espina,

tan vulnerable

que la quema el sol,

tan susceptible

que la eriza el frío.

Pero también percibe

tu piel delgada

la dulce gama

de las caricias,

y tu cuerpo sin ella

sería una llaga desnuda.

Piel, Alaide Floppa


Intimidad de la lectura

Leer es un acto de aislamiento amable. Leyendo nos volvemos inaccesibles de una manera discreta. Tal vez sea justamente eso lo que, desde hace tanto tiempo, incita a los pintores a representar seres leyendo, a mostrar a esos seres en un estado de profunda intimidad que no está destinado al mundo exterior. Si el observador se acerca realmente a ellos, ese estado se vería inmediatamente amenazado. De modo que la pintura nos hace ver lo que, en el fondo, no deberíamos ver salvo al precio de su destrucción.

Las mujeres, que leen, son peligrosas, Stefan Bollmann