un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

Oración


Volverás a verlo

Diré a Dios: «Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?»

Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío».

Salmo 41


El corazón que ha aprendido oración interior

El corazón que ha aprendido la oración interior puede rezar siempre, e invocar el Nombre de Dios sin impedimentos durante cualquier ocupación, sea física o mental, y con cualquier ruido (quienes saben esto, lo saben por experiencia, y quienes lo ignoran deben aprenderlo por adiestramiento gradual). Ninguna distracción exterior puede interrumpir la oración en quien desea rezar, porque el pensamiento secreto del hombre no está sujeto por ningún lazo con el mundo exterior y es enteramente libre en sí mismo.

Relatos de un peregrino ruso, J. Gauvain