un párrafo, una estrofa, unas líneas… cada día o de vez en cuando.

Antropología


querer el bien

“Si un hombre quiere en verdad el bien, entonces debe querer hacer todo por el bien o querer sufrir todo por el bien.”

Sören Kierkegaard

(foto de santiflores)


Utopía

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.

Eduardo Galeano


Amor a aprender

Ya que no podemos saber qué conocimiento será más necesario en el futuro, no tiene sentido tratar de enseñar por adelantado. En cambio, debemos tratar de formar personas que aman tanto aprender y aprenden tan bien, que aprenderán lo que sea que se necesite aprender.

John Holt

 


El héroe ante las emociones

Aquel que todo lo ha visto, que ha experimentado todas las emociones, del júbilo a la desesperación, ha recibido la merced de ver dentro del gran misterio, de los lugares secretos, de los días primeros antes del Diluvio. Ha viajado hasta los confines del mundo y ha regresado, exhausto pero entero. Ha grabado sus hazañas en estelas de piedra, ha vuelto a erigir el sagrado templo de Eanna, así como las gruesas murallas de Uruk, ciudad con la que ninguna otra de la tierra puede compararse. […]Busca sus piedra angular y, debajo de ella, el cofre de cobre que indica su nombre. Ábrelo. Levanta su tapa. Saca de él la tablilla de lapislázuli. Lee cómo Gilgamesh todo lo sufrió y todo lo superó.

Gilgamesh (epopeya mesopotámica)


la vida va en serio

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
–como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante. 

Dejar huella quería 
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma


No decir simplemente “¡muy bien!”

Cuando entramos en un aula es habitual escuchar a los adultos (padres, madres, abuelos, educadores…) que acompañan a los niños  un único comentario a las acciones, logros o cualquier cosa que muestren los pequeños: ¡muy bien! Solo y simplemente dos palabras. A veces no importa lo difícil que haya supuesto para el niño alcanzarlo, lo definimos con un calificativo corriente.

Vale, y ahora, ¿qué podemos hacer? Yo trato de llevarlo a la práctica en el aula, y me resulta complicadísimo. Pero simplemente el hecho de que cada vez que digo ¡muy bien! a un niño me planteo que quizá pude haber dicho otra cosa me parece un paso más adelante. Una estrategia que estoy empezando a utilizar es tener un repertorio más amplio: me parece genial, lo lograste, vale… para no tener que repetir siempre esas dos palabras que acaban vacías de mensaje. Pero quizá lo más sencillo sea verbalizar las acciones del niño o simplemente quedarse callado.

Alfie Kohn, “Cinco razones para dejar de decir ¡muy bien!


etimología de “pauta”

Pauta- constancia en 1611. ‘dispositivo que ayuda a dar dirección horizontal a los renglones de un escrito’. Tomado del latín pacta, plural de pactum ‘convenio’, que en la Edad Media tomó el sentido de ‘ley, texto legal’. De ahí, figuradamente ‘norma’ y el sentido material básico.

Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana


Derechos internacionales

Artículo 1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.


Constitución

La Nación Española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

  • Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las Leyes conforme a un orden económico y social justo.
  • Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la Ley como expresión de la voluntad popular.
  • Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.
  • Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.
  • Establecer una sociedad democrática avanzada, y
  • Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente CONSTITUCIÓN


Instrucciones para dar cuerda a un reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.

¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Historias de cronopios y de famas, Julio Cortázar


Gramática de la fantasía

https://i1.wp.com/2.bp.blogspot.com/_Hc-IWoCySXA/SfBevJYPckI/AAAAAAAACP4/2sY9oPNuxAU/s400/2746406908_d054e128f4_o.jpgEl <<conrazón>> es, sin lugar a dudas, un <<corazón>> enfermo de racionalismo. Le hace falta algún estimulante de la pasión.
¡Ojalá que seamos pasión en la vida de quienes nos rodean y no el <<conrazón>> que les persigue!

Gramática de la fantasía, Gianni Rodari



¿para qué sirve la filosofía?

Es muy frecuente oír la pregunta de para qué sirve, cuál es la utilidad de la filosofía. ¿Para qué ciertos hombres se dedican a abstrusas cavilaciones sobre el origen y la naturaleza última de las cosas? En términos generales, ha de contestarse que la filosofía, en efecto, no sirve para nada, pero que en esto precisamente radica su grandeza. Las diversas técnicas sirven al hombre y el hombre sirve a la filosofía en cuanto que la esencia diferencial de su naturaleza propiamente humana es la racionalidad, y esta le exige la contemplación intelectual del ser, el conocimiento desinteresado de la esencia de las cosas.

Historia sencilla de la filosofía, Rafael Gambra


Porque me da la gana

Quiero llorar porque me da la gana
como lloran los niños del último banco,
porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja,
pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado.

Poeta en Nueva York, Federico García Lorca


Los derechos del niño

Artículo 6

1. Los Estados Partes reconocen que todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida.

2. Los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño.

Artículo 7

1. El niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos.

Convención de la Naciones Unidas sobre los Derechos del niño


En la vida como en la guerra

Yo actúo de forma que el enemigo tome mi fuerza normal por la extraordinaria, y mi fuerza extraordinaria, por la normal. Además la normal puede pasar a ser la extraordinaria y viceversa. […] Pues las dos fuerzas se producen una sobre otra; su interacción no tiene fin, como la de los anillos entrelazados. ¿Quién podría decir dónde comienza uno y dónde termina el otro?

El arte de la guerra, Sun Tzu (siglo IV a.C.)


Salir de la modernidad

De la modernidad se sale evitando toda superación crítica, para lo cual hay que disolver las tendencias que la animaban, radicalizando sus consecuencias y desvelando sus presupuestos. Para ello hay que anular el humanismo, en el cual se condensa la esencia de la modernidad. El humanismo de un lado coloca al hombre en el centro del universo convirtiéndolo en el señor del ser; y de otro le convierte en sujeto, como lo que está debajo, como lo que permanece en el cambio de las apariencias, como unidad de autoconciencia y sede de la evidencia. Este humanismo es posible sobre la base de una metafísica que concibe al ser como fundamento, evidencia, firmeza, estabilidad, presencia, que hace posible que el sujeto lo reduzca todo a objetividad, signo de la centralidad y de la voluntad de dominio del hombre.

Nuevas antropologías del siglo XX. El hombre en la disolución de la metafísica. G. Vattimo, Eloy Bueno de la Fuente